Paso a paso
No me gusta correr, pero igual aprendí mucho de ello
Si lo piensas un poco, desde el primer momento en que tienes algo de consciencia y puedes tomar tus propias decisiones, te son presentados abiertamente muchos “atajos” en la vida. Digamos que quieres hacer dinero, puedes meterte a narco y tendrás mucho dinero, y rápido, solo es poco probable que vivas mucho tiempo.
Puedes hacer trampa en la escuela y graduarte más rápido, pagar profesores, pagar por títulos, hacer marramusas, etc. Para cada área de la vida, hay algún tipo de atajo que te acerca a lo que “quieres” con mayor rapidez, aunque haya consecuencias adversas o daños colaterales, pero digamos que obtienes lo que quieres así lo puedas disfrutar poco.
Pero un área donde no puedes hacer eso, generalmente, es con la condición física. Digamos que tu objetivo es correr un maratón, ¿Qué trampa puedes hacer para correr un maratón? No puedes, no puedes hacer trampa. Para correr un maratón y terminarlo, tienes que tener condición física y fuerza de voluntad. Si quieres correr un maratón, hay una sola cosa que puedes hacer: entrenar. Literalmente no hay atajos, no hay trucos, no hay operaciones, ni dinero que puedas dar, nada de eso. No hay prótesis de pierna que corran solas o te aligeren la carga, no hay operaciones para que no te fatigues corriendo, nada de ese futuro Cyberpunk ha llegado. Si tu objetivo es correr y terminar un maratón lo único que puedes hacer es entrenar.
Lo más arrecho es que no puedes simplemente lanzarte a correr 10k hoy y luego 15k mañana, no, tienes que ser progresivo. Empiezas por 3k, y luego 3.2k y luego 3.5k y así sucesivamente. Si te quieres poner más técnico hay toda clase de entrenamientos y rutas de progreso.
No te puedes saltar los pasos, no puedes hacer trampa con esto de correr o nadar o andar en bici o cualquier otro ejercicio cardiovascular. Si no entrenas progresivamente tu cuerpo simplemente no va a poder. Eso no pasa con los objetivos más etéreos o sociales.
Avanzar progresivamente necesita dos cosas fundamentales: paciencia y voluntad. Dos características primordiales de lo que yo llamo: fuerza. Para mi ser fuerte significa: ser paciente, tener voluntad, ser auténtico y ser honesto; pero de eso hablaré después.
Paciencia
Ir paso a paso necesita paciencia, porque de antemano se sabe que el proceso de mejorar va a llevar tiempo. A veces se sabe cuánto tiempo y a veces no. A algunas personas desespera más una que la otra.
El asunto con la paciencia es que sabes que no vas a obtener lo que quieres inmediatamente, tienes que esperar. O más bien, tienes que hacer la actividad durante un tiempo, no lo vas a obtener inmediatamente. No es pasivo y no es inmediato, y eso va en contra totalmente de lo que define el mundo moderno, donde vemos única y exclusivamente los resultados, el highlight, la foto super arrecha del final, y “pensamos” porque nuestro cerebro es flojo, que se llega ahí sin esfuerzo y sin paciencia.
No vemos las respiraciones profundas, la sensación de ahogo, el cansancio, las ganas de renunciar, la sensación de que morirse es mejor que estar corriendo o que tu esfuerzo aunque parezca inmenso, no es nada comparado con el de otros.
Me acuerdo del final del Trianz del 2025. Esos últimos metros sentía que estaba volando, lo estaba dando todo, quería hacer un último sprint de gloria, tenía la adrenalina a millón, estaba a punto de lograr uno de los objetivos más surreales que me he planteado en la vida y, por si no fuese suficiente, estaba a punto de pedirle matrimonio al amor de mi vida. Cuando vi los vídeos de ese supuesto final glorioso, realmente parecía una vaca a punto de caer desfallecida del cansancio e iba más lento que el caballo de los bandidos.
No te da muchos ánimos, pero hay que comprender que solo tenía 3 meses entrenando. ¿Qué clase de resultados se podían esperar? De un tipo con sobrepeso, poco o nulo ejercicio en el último año. Sigo viendo beneficios de haber estudiado en el liceo militar incluso 15 años después de haberme graduado de aquel infierno.
Los logros llevan tiempo, llevan mucho tiempo, llevan más tiempo del que uno espera y casi siempre, más de lo que uno quiere. Es parte de no tomar atajos, lleva tiempo.
No es solo saber que las cosas llevan tiempo, sino de respetar ese tiempo, de no intentar tomar atajos. No puedes simplemente lanzarte a correr media maratón, vas a fracasar, no vas a terminar o te puedes lesionar, y en esa decepción terminas abandonando el correr completamente. Entonces la emoción por tomar atajos, como al inicio de este artículo, parece algo bueno pero termina sacándote del juego por completo.
Casi nunca es tan blanco y negro como lo estoy haciendo ver. Lo que pasa normalmente es que todo te dice que estás preparado para afrontar un reto y te lanzas, y te das cuenta que no. Si tienes un entrenador o un maestro de algún tipo, vale la pena escuchar atentamente lo que tiene para decirte, porque esa persona sabe. Es un cliché, pero realmente es como en Karate Kid. A veces uno tiene que ser dilusional y lanzarse, pero no lanzarse de tan alto que quedes fuera para siempre. El riesgo debe ser medido y si hay un plan, hay que comprometerse con él, eso es tener paciencia. Dejarse llevar por el brillo, por la siguiente cosa increíble, por la desesperación que genera compararse con los demás o por creer que hay algún atajo, es básicamente ponerse la soga al cuello.
Las cosas verdaderamente valiosas en la vida no tienen atajos, hay que ganarlas con sudor y sangre, con paciencia, hay que invertir mucho tiempo y esfuerzo en ellas. Mucho mucho tiempo, más del que parece. Son décadas. De modo que más vale que ames la razón por la que haces lo que haces o vas a perder tu vida.
En mi cabeza la paciencia se presenta como una especie de cinta de caminar, con barreras detrás y delante. La de atrás está ahí para que te mantengas en movimiento, y la de adelante para que no te desboques intentando avanzar más rápido de lo que deberías. Esta estructura es uno de los beneficios que aún conservan las universidades hoy en día: al darte un plan de estudio que no te puedes saltar o modificar, te obliga a mantenerte en movimiento, pero también a no saltarte pasos que son importantes, aunque tu no entiendas su importancia.
Mucha gente se queja de que nunca ha usado el mínimo común múltiplo en el mundo real, el mundo de los adultos, pero es que el objetivo no es que literalmente lo uses, es ayudarte a desarrollar el pensamiento abstracto, que es notoriamente útil. Mi pana, si usted no tiene la capacidad de comprender ideas abstractas en el mundo real, INEVITABLEMENTE VAS A SER UN PELA BOLA, UN FRACASADO Y UN MISERABLE INFELIZ. Si tu no puedes desdoblar tu mente para entender que es una base de datos, aunque sea en apariencia igual que un excel, te vas a quedar atrás. No te vas a graduar de ingeniero si no puedes imaginarte la estructura en tu cabeza y hacer cálculos preliminares. ¿Cómo coño vas a amar si no eres capaz de conceptualizar un mínimo de complejidad del amor? No estoy hablando de ser Dostoievski, pero tienes que poder pensar por ti mismo. Entender que es el mínimo común múltiplo es parte de eso, aunque no lo puedas ver cuando tienes 13 años y si te lo saltas, vas a estar menos preparado y se te van a hacer cuesta arriba un montón de cosas importantísimas más adelante.
Al igual que en un maratón, cuando te saltas los pasos estás volando los primeros 5 o 10k, después de ahí empieza la bajada hasta el desenlace natural e inevitable de no entrenar: el fracaso.
Hablando de dinero, mucha gente que conozco dice: “Ah pero fulano es un bruto y tiene dinero”. Hay que distinguir entre riqueza y dinero. Es verdad fulano tiene dinero, ahorita. ¿Y después? ¿Cuántas generaciones ha durado ese dinero? La gente hábil es capaz de hacer dinero, pero la gente educada (y la educación requiere mucha paciencia), conserva el dinero, lo hace crecer y sobre todo, vive vidas ricas, un concepto que va más allá de la plata, tiene que ver con realmente experimentar la vida, pero de eso podemos hablar luego.
Voluntad
La segundo es que hay que tener voluntad. Ayuda mucho comprender que las cosas llevarán tiempo, pero no es una espera pasiva, más bien, no es una espera. No es una fila del banco que uno se para ahí a ver para los lados, viendo el teléfono, esperando que pase el tiempo para que, inevitablemente (esta palabra es importante), lleguemos al momento de ser atendidos.
La vida no funciona como una fila del banco, no hay nada inevitable, no hay nada seguro, no hay ninguna garantía de nada. No tenemos un puesto asegurado, no hay ninguna fórmula mágica, no hay ninguna estructura que nos asegure que vamos a tener lo que queremos.
Tenemos que hacer algo. Hay que hacer algo, y para hacerlo, necesitamos tener voluntad.
Me encanta James Clear, me encantó hábitos atómicos. De hecho, empecé a leer a James antes de que lanzara el libro. Su newsletter siempre fue genial, sus ideas son increíbles y muy útiles. Pero tengo que ser honesto después de muchos años, no importa cuánto organices el día anterior y pongas los zapatos cerca de la cama y te acuestes con la ropa de deporte para estar listo en la mañana, si no tienes voluntad no te vas a parar. Es más, todas esas actividades anteriores requieren voluntad de tu parte, requieren que hagas la verga. Puedes tener el último detalle de tu casa y tu oficina y tu planificación y todo tu sistema optimizado, pero si no tienes la voluntad de hacer la puta actividad, no la vas a hacer y punto.
De hecho, lo que se ha visto en todo el espacio de crecimiento personal y productividad en los últimos años, es que la gente usa todo ese contenido de sistemas y demás para procrastinar las tareas que realmente tiene que hacer.
Tienes que tener voluntad. ¿De donde coño saca uno esa vaina y lo sostiene por un rato largo? Teniendo en cuenta además, otra idea de James que no tiene sentido, que no eres un maldito robot y que por más hábitos que tengas, la vida se puede ir a la chingada en cualquier momento, por cualquier vaina. Entiendo que las personas que viven en países desarrollados apenas experimentan variabilidad en su día a día, pero que suceda con menos frecuencia no lo hace menos verdad. Brahma tarde o temprano se hará presente.
Aquí es donde la idea de So You Wanna Be a Chef cobra importancia, y también la de El Hombre en Busca del Sentido.
Lo primero es entender realmente que conlleva la actividad que quieres hacer. Correr es de pinga, cuando terminas. Cuando estás corriendo y más cuando llegas a una alta intensidad, sientes que te quieres morir y tu cerebro está gritando con todos sus artilugios: PARATE CHAMO ESTO ES HORRIBLE, NO TENEMOS NINGUNA NECESIDAD DE HACER ESTO. Lo peor es que tiene razón. Creo que ningún pursuit digno es “necesario”, más bien nace de haber superado el estado de necesidad natural en el que uno viene al mundo, pero eso no cambia como funciona nuestro cerebro. Ante cualquier actividad medianamente difícil el hijo de puta se opone y tiene todas las de ganar.
Una vez que sabes cual es el obstáculo o los obstáculos, entonces tienes que pensar si la recompensa es mejor. El cerebro tiene razón, pero puede haber razones más poderosas para seguir. Mientras más profundas, mejor: soy un campeón, no me rindo, no puedo dejar que el dolor me domine, tengo que cuidar mi cuerpo por mis hijos, mi esposa, mi familia, etc. Las razones dependen de cada quien y requieren un trabajo interior importante. Las razones que realmente te dan voluntad no son superficiales.
Mira el sufrimiento y dolor que atravesó Victor Frankl para darse cuenta que una razón importante para vivir era el amor por su esposa, su recuerdo lo mantuvo vivo. Ese hombre amaba a su esposa y vivió para poder reencontrarse con ella, incluso con la fuerte sospecha de que ya la habían matado (y de hecho la habían matado). El amor por alguien, la devoción, la ambición honesta, la necesidad incontrolable de hacer arte o mejorar el mundo, la preocupación, la obsesión con un problema, todas esas son razones que crean voluntad, energía y poder. Pero no se puede acceder a ellas si no las conocemos, hay que conocerse.
No hay irse muy lejos. ¿Qué no haría un padre que ama a sus hijos por ellos? Seguramente esto también le pasa a las mujeres, pero como soy hombre y mis amigos son hombres, esa es la experiencia paternal más cercana a mi. He visto flojos vagabundos volverse la matica de la productividad solo con la noticia de ser padres. Unos tipos que necesitaban 12 horas para recargarse después de una pea, ahora en 4 - 6 horas están prístinos, como si no hubiese pasado nada. Días seguidos sin dormir o apenas durmiendo. Mira esta escena de Los Simpsons donde explican porque Homero trabajaba en la planta nuclear a pesar que lo odiaba. La cantidad de energía que aporta el amor por tus hijos es una locura, cuando realmente los amas.
En vez de estar armando tu setup perfecto de Notion, paga mejor escribir sobre porque hacemos algo, por qué lo queremos, que conlleva y empezar a analizar honestamente quienes somos. Ahí está la piedra oculta, la fuente inagotable de la voluntad.
La combinación perfecta
Con paciencia y voluntad, podremos avanzar paso a paso con la certeza, con el optimismo, que el éxito es inevitable. No porque estemos tomando algún atajo que nos asegure algo o creyendo las promesas vacías de algún charlatán, sino porque estamos haciendo algo que es importante para nosotros con paciencia, voluntad y entrega.
Ya es cliché, pero no deja de ser verdad, el éxito no está en el resultado, sino en poder vivir el viaje, vivirlo intensamente. Ser impaciente es medio tonto, lo digo para mi mismo, el objetivo de la vida es la muerte, quieres llegar ahí con rapidez o quieres disfrutar todo lo que puedas del trayecto? Disfrutar no se trata de hacer el viaje placentero, sino de hacerlo completo. Obvio, la respuesta es disfrutar del trayecto y para hacerlo, tenemos que hacer cosas que nos importen, que nos importen hará que podamos hacerlas. Si no nos importan, solo estamos perdiendo el tiempo, tratando de aparentar vainas pendejas.
Tener paciencia es uno de los retos más difíciles para mi. Soy muy impaciente, me desespero con facilidad, soy muy intenso y a veces se me escapan las emociones de las manos. Es algo que tengo que mejorar, pero también creo que mi impaciencia viene de la inacción, de sentir que no estoy haciendo suficiente o que no estoy haciendo nada en absoluto. Sobre todo me desespero con las cosas materiales, quiero los objetos que me llaman la atención de inmediato, por eso me ha costado mucho manejar mis finanzas personales.
Y por eso durante años me he obsesionado con la voluntad y de donde coño viene. Preguntándome eso, bueno más bien mi pregunta es más tipo: “¿Por qué coño de la madre no encuentro la energía y enfoque para hacer esto?”. Preguntándome eso es que he descubierto cosas interesantes de mi.
Lo que me da voluntad y energía es el amor por Algelis, ese es uno muy fuerte. El amor por mis padres, no quiero ver a mis padres pasando trabajo cuándo estén más viejos, quiero que trabajar sea opcional y no una necesidad para ellos. Me motiva mucho hacer edificios futuristas en Venezuela, y ayudar a que las personas entiendan, consciente o inconscientemente, una verdad fundamental: que no hay límites a la capacidad humana, podemos crear lo que sea, podemos mejorar el mundo. Es verdad que con Venezuela las emociones y anhelos suelen ser contradictorios, pero esa idea me llena de energía. Al igual que la de escribir ideas o historias que transmitan ese ideal, es mi idea favorita.
¿Qué te da voluntad mi querido lector? ¿En qué hace falta que seas más pacientes? Te leo, en los comentarios o al correo.

